La promesa urbana de la agricultura interior

Por Elimarí Maldonado González, para la sección A Special Look at Puerto Rico, The Resilience Journal, 2019

En Puerto Rico dentro de los próximos 30 años, tendremos muchos retos para alimentar a nuestra población. La disponibilidad de alimento es una de las áreas que se verá afectada por los desafíos que enfrentaremos debido al cambio climático. 

La Food Agriculture Organization (FAO) estima que hay que aumentar la producción agrícola a un 50% para poder satisfacer la demanda de la población en crecimiento para el 2050. Países como Estados Unidos, Alemania, Japón y Singapur están utilizando fábricas y edificios abandonados con el fin de crear agricultura interior como solución. 

El ecologista y profesor de microbiología de la Universidad de Columbia, Dickson Despommier, explica que las tecnologías agrícolas, la agricultura interior o agricultura vertical no requieren ningún tipo de suelo para siembra, sino que dependen de la hidroponía (agua) y la aeroponía (aire).

El uso de espacios interiores previene la pérdida de los cultivos en catástrofes climáticos, como ocurrió con el tsunami de Japón el 11 de marzo de 2011, en el cual en menos de dos horas el país perdió aproximadamente 23,600 hectáreas de tierras de cultivos, y en Puerto Rico con el paso del huracán María se perdió el 90% de la agricultura. 

Los cultivos localizados en el interior de edificios y/o fábricas se basan en luz LED, agua y aire. Éste es un sistema de  laboratorio de alta tecnología que permite ahorros en agua de hasta un 90% como señala Marc Oshima, co fundador y director de Marketing de AeroFarms en Estados Unidos.

De igual forma, se puede producir entre 25-30 cosechas por año, en comparación a las tres cosechas en tierra abierta. El crecimiento del producto con la agricultura interior puede durar entre 12-16 días, mientras que normalmente toma de 30-45 días, enfatizó Oshima.

La temperatura, calidad del aire, tamaño, forma, textura, color, sabor, agua, nutrientes y luz, están programados y se controlan de forma remota mediante uso de “software”, además de no usar insecticidas. 

El cofundador y director ejecutivo de INFARM en Alemania, Erez Galonka, afirmó que debido al sistema alimentario tan ineficiente que tiene la mayoría de los países, es indispensable la agricultura vertical.

Las estadísticas muestran que en promedio la comida viaja aproximadamente 1,500 km de finca a plato y más del 30% del producto se desperdicia en el camino. La comida que sobrevive el largo viaje no es fresca, carece de nutrientes vitales y en la mayoría de los casos está contaminada con pesticidas y herbicidas. 

“El calentamiento global, la ineficiencia y la desigualdad del sistema alimentario actual nos ha motivado a encontrar soluciones a estos problemas reales que enfrenta uno de los recursos más preciados: los alimentos”, aseguró Galonka. 

Legumbres de hoja verde y hierbas, lechugas, espinacas, perejil, cilantro, col rizada, rúcula, pak choi, mizuna y acelgas son las que AeroFarms ha optado por producir, señaló Oshima.

En ese sentido, el calentamiento global está creando interrupciones en las cadenas de suministros a nivel mundial. La cadena de suministro incluye todas las empresas que participan en la producción, distribución, manipulación, almacenaje y comercialización de un producto. Puerto Rico padece de una alta vulnerabilidad en su seguridad alimentaria ya que un 85% de lo que se consume en el país es importado. 

Por tales razones, si no actuamos ahora y construímos una cadena de fincas interiores por todo Santurce, la mayoría de las personas carecerán de comida y suministros cuando el cambio climático se torne más severo en los años venideros.